Loyola conmemorará Día de San Ignacio
, 30 de julio 2010
San Ignacio de Loyola, cuyo día se celebrará este sábado 31 de julio en el Instituto Politécnico Loyola
SAN CRISTOBAL.-Con motivo del Día de San Ignacio de Loyola el Instituto Politécnico Loyola realizará varias actividades este sábado 31 de julio a partir de las 4:30 de la tarde.
Para las 4:30 de la tarde está pautada una eucaristía en al Capilla Mayor de Loyola y a las 5:30 será inaugurada la nueva cancha bajo techo de institución.
Mientras que a las 6:00 de la tarde se realizará un torneo de basket entre empleados de Loyola y la Liga Fabrike.
Para las 7:00 de la noche se ha organizado un compartir musical entre los invitados a la actividad.
Breve historia
Iñigo López de Regalde (Ignacio de Loyola) (nacido en Azpeitia el 24 de octubre de 1491 y fallecido en Roma el 31 de julio de 1556) fue un religioso español, fundador de
Nacido Íñigo López de Loyola según fuentes jesuitas,las referencias de la propia Compañía de Jesús nombraron también en ocasiones a Ignacio como Íñigo López de Regalde, aunque este nombre al parecer se lo dio por error un copista. Entre 1537 y cambió el nombre de Íñigo por el de Ignacio, como él mismo decía, \'por ser más común a las otras naciones\' o \'por ser más universal\'.
Es también conocido por la versión latina de su nombre, Ignatius de Loyola. Íñigo es una variación vasca de Eneko y por él lo conocieron y trataron gran parte de su vida; él mismo, por decisión personal, lo cambió por el de Ignacio -Ignatius- latino, cuando se graduó de Magister. No está muy claro el momento en que se muda el nombre de Íñigo por el de Ignacio. Al principio, ya en su época de santidad, firmaba sus cartas como «De bondad pobre, Íñigo». En 1537 aparece por vez primera el nombre de Ignacio en sus cartas, firmando en latín. Desde entonces, aparecen en sus escritos ambos nombres: cuando escribe y firma en castellano, usa el Íñigo, y cuando lo hace en latín o italiano, escribe Ignacio. Y desde 1542 desaparece el Íñigo, que reaparece sólo en una ocasión, en recado escrito por Fr. Barberá en 1546. Fuera de este caso, en los catorce años últimos de su vida siempre firmó como Ignacio.
Algunas hipótesis apuntan a que el cambio de nombre fue debido a la devoción que Íñigo tenía a San Ignacio de Antioquía, pero no hay datos que puedan confirmarlo.[2




